Cómo empezar un emprendimiento hotelero

Uno de los sectores en mayor crecimiento y que parece no detenerse es el rubro hotelero. Mientras que muchos emprendedores eligen adquirir propiedades para rentas o espacios de coworking, muchos apuestan al turismo y buscan instalar nuevos hoteles boutique y urbanos en pleno centro de la ciudad que funcionan tan bien para visitantes como para locales que buscan un espacio para romper la rutina y relajarse.

El modelo de negocio de los hoteles es tan variado como se quiera: desde la inserción de restaurantes, sectores de spa y actividades adyacentes que complementan el servicio, puede ser una gran oportunidad de generar varios puestos de trabajo y suelen tener retribuciones económicas mucho mayores en comparación a otras industrias donde se suele invertir.

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de arrancar con un emprendimiento hotelero es la ubicación: con la enorme oferta de casas en venta en Buenos Aires, hay muchas posibilidades de compra de propiedades imponentes en sectores céntricos y de fácil acceso que aseguran una buena clientela desde el principio. Antes de comprar, es importante que el espacio sea revisado por profesionales que aseguren el buen estado de las instalaciones eléctricas, de gas, plomería y estado general para evitar que las refacciones terminen siendo más costosas que la compra en sí.

Otra buena opción es pensar en algún espacio que sea menos funcional en cuanto a hospedaje de paso y esté apuntado al bienestar, la conexión con la naturaleza y las actividades al aire libre. Cada vez son más los argentinos que cambian sus extensas vacaciones por escapadas express y buscan un lugar alejado del ruido de la ciudad que no quede demasiado alejado de sus hogares. Para eso recomendamos explorar las casas en venta en Pilar y alrededores, que suelen contar con mayor cantidad de metros cuadrados y espacios verdes alrededor. Algunos incluso vienen con piscinas incluidas, lo cual más tarde podemos ofrecer como un servicio extra que será muy atractivo para nuestros nuevos clientes.

Después hay que pensar y planificar qué tipo de alojamiento es el que se quiere ofrecer y a qué público se quiere apuntar: puede ser un pequeño hotel lujoso y exclusivo o un hostel para estudiantes y mochileros.

Al tener en claro a quiénes queremos atraer es mucho más fácil comprender sus necesidades y acercarnos a ellas para ser exitosos. No hay un sector necesariamente preferido para apostar, pero lo más importante es encontrar cuál es el valor agregado que vamos a tener para poder destacar ante otras instituciones con más experiencia y trayectoria. Un negocio que fue pensado se traduce en un buen servicio y eso siempre deriva en clientes felices que no sólo podemos fidelizar a futuro, sino que pueden ser el puntapié inicial de publicidad que necesitamos.

Pensar bien en qué queremos ofrecer y buscar el camino correcto para conseguirlo puede resultar en un gran empujón para un negocio nuevo: aunque muchas veces se subestime, el boca en boca de clientes felices sigue siendo uno de los pilares fundamentales para que los negocios sobrevivan sus primeras temporadas.