Cómo prevenir daños por humedad en los hoteles

La industria hotelera vive en constante cambio y mejora frente a una competencia creciente que obliga a los dueños de los hoteles no sólo a ofrecer más servicios, sino también a asegurarse que la rentabilidad de sus negocios se mantenga lo más alta posible. Más allá del deseo natural de ganancia que busca cualquier negocio, es importante que los hoteles puedan afrontar las épocas de menor demanda sin que sus estructuras físicas y comerciales corran peligro.

Uno de los mayores daños que pueden sufrir las construcciones es la humedad, especialmente en aquellas áreas costeras o expuestas a la nieve, por lo que prevenir que la estructura se afecte y se arruine progresivamente es una decisión necesaria para sostener la inversión.

La humedad es mucho más que una cuestión estética, sino que también puede ir debilitando los muros hasta su derrumbe, lo que crea un potencial peligro para la seguridad de quienes se hospeden. Es por eso que reconocerla como enemiga de las estructuras edilicias de los hoteles puede ser salvador ya que sabiendo el problema enorme que puede traer, podemos tomar las precauciones necesarias para que no aparezca ni afecte el negocio que con tanto esfuerzo, logramos construir.

No sólo un deterioro edilicio puede generar un costo altísimo para los dueños de hoteles, sino que puede implicar un período de inactividad que tendrían un impacto alto en sus finanzas.

Para eso, hay soluciones que pueden aplicarse frente a paredes y techos naturalmente expuestos, como las placas antihumedad Leplak, que se adaptan a los materiales aún si ya existiera un deterioro en progreso.

Este estilo de placas generan la impermeabilidad de las superficies que de otra forma suelen tener una vida útil mucho menor y requieren una reinversión en los espacios para mantenerlos higiénicos y seguros, dos requisitos imprescindibles en hotelería. Aplicarlas es, por lejos, mucho más sencillo que reconstruir una habitación y no necesariamente compiten con la decoración del lugar ya que pueden pintarse a gusto y no pierden sus propiedades aislantes.

Además de ser grandes aliadas para preservar las paredes y techos, también tienen un extra que a cualquier huésped le gustará sumar a su experiencia en un hotel: ayudan a aislar el ruido, transformando habitaciones comunes en mucho más privadas y silenciosas.

Suele ser difícil encontrar soluciones a problemas como este que no requieran sacrificar la estética que cada hotel lucha por conseguir y hacer parte de su sello personal, pero afortunadamente las placas antihumedad vienen con diferentes diseños que lejos de hacer que un espacio se vea emparchado, lo potencian en estilo, como encontramos en estas de las cuales hay más información aquí: https://www.leplak.com/placas-yeso-antihumedad/.

Aunque a veces el presupuesto que tengamos frene ciertas remodelaciones que se hagan, resguardar y proteger los espacios puede ser una enorme inversión a futuro y la oportunidad de renovar estética, acústica y estructuralmente los espacios de los hoteles. Aprovechar las oportunidades que existen para asegurar la estructura y la rentabilidad es siempre una estrategia inteligente y que puede evitar grandes problemas a futuro.

Comidas típicas, un atractivo turístico que no pierde vigencia

Desde siempre, la gastronomía ha sido un atractivo importante para seducir a los viajantes de todo el mundo, independientemente de la motivación de su paseo. Y es que, aunque se trate de un viaje de negocios, siempre hay un espacio para tomarse un tiempo de descanso y disfrutar de una buena comida tradicional. De hecho, la Organización Internacional del Turismo (OIT) asegura que este tipo de recorridos se ha convertido en una de las motivaciones principales de los paseantes para visitar un destino.

Una encuesta de esta entidad en la que participaron profesionales del sector de 29 países, encontró que un  87 por ciento de los consultados concuerda con la relevancia del turismo gastronómico en la definición de la imagen y la marca de un destino. Solo la cultura y la naturaleza superan como los principales motivadores para decidir un lugar de recorrido.

Este segmento está compuesto principalmente por un 60% de personas entre 36 y 55 años y otro 30% tienen más de 55 años. Se trata además de un recorrido que se hace en  pareja (50%), con los amigos (18%), o viaje temático (15%).

No es de extrañar que la Ciudad de Buenos Aires tenga una oferta completa en este sentido, entre las que se destaca la cocina de España. Precisamente, Restaurante Lalin es uno de los exponentes más tradicionales para turistas y también para el público local.

En efecto, este tipo de propuestas resultan sumamente exitosas, quizá por las raíces culturales europeas que penetran todo el tejido social y la cultura argentina, o tal vez solo por sus exquisitas variedades, que ya son reconocidas internacionalmente.

Lo cierto es que este tipo de menús suelen ser elegidos regularmente por turistas y organizadores de eventos corporativos. Paellas, tortillas risottos, garbanzos y jamones encabezan la lista de las preferencias culinarias asociadas a este país, que forma parte también de la cultura gastronómica local.

Atraer a los viajeros a través de este tipo de alternativas, va más allá de la comida en sí, e involucra a la ambientación, el clima y otros ingredientes que hacen de un lugar la mejor opción el turismo gastronómico.
Como se menciona en este enlace, https://restaurante-lalin.com.ar/comida-espanola/ la ceremonia de un almuerzo o cena también tiene que ver con la hospitalidad del lugar, reflejada en el personal que atiende a los clientes,  e instalaciones acordes a cada necesidad de encuentro. Contar con personal acorde en estos casos es una de las recomendaciones de los expertos.

Conocer y poder compartir con los usuarios algunos de los secretos o procesos de elaboración de los diferentes platos es un plus siempre bien valorado por el extranjero. En esta línea, una tendencia que llegó para quedarse es la organización de tours gastronómicos que proponen visitas por distintos destinos y sabores, según sus características, en una misma ciudad.

La realización de festivales gastronómicos también es otro gran motivador para los visitantes. Todas estas variantes están dando a un subconjunto de proyectos destinados específicamente para este sector.
Se trata en efecto de un grupo de viajantes cuyo gusto por la cultura, los gustos, las tradiciones y los ingredientes de los preparados son tan importantes, como el gusto en sí de lo que consumen. Los restaurantes tradicionales son la elección del 88,9% de los delegados de grupo, cuya influencia crece diariamente en la industria del turismo.